
La
técnica nació hace algo más de cien años gracias al matrimonio danés
Estrid Vodder (naturópata) y Emil Vodder (fisioterapeuta) que, durante años,
comprobaron cómo sus pacientes mejoraban su estado de salud haciendo algo que
hasta entonces nadie se había atrevido a hacer, manipular los ganglios
linfáticos.
El sistema linfático es un sistema de conductos paralelos al sistema circulatorio, sólo
que en lugar de transportar sangre, transporta linfa, un líquido
blanquecino capaz de movilizar moléculas muy grandes, como las proteínas.
El papel de la linfa
es transportar el líquido sobrante, que contiene sustancias de
deshecho, hasta el
sistema circulatorio, hasta la sangre, para que el organismo
pueda desprenderse de esos deshechos. Los edemas o retenciones se
producen cuando el sistema linfático no es capaz de depurar esas zonas, es decir, cuando los líquidos y
sustancias se estancan.
Este
masaje es aplicado con fines estéticos y terapéuticos, antes y después de
intervenciones quirúrgicas o como hábito de mantenimiento corporal, gracias a
la limpieza del sistema linfático para mejorar el sistema inmunológico.
El Drenaje
Linfático tiene amplios beneficios, entre los cuales se pueden referir los
siguientes:
- Edemas
- Elimina la retención de líquidos
- Ayuda a disminuir el sobrepeso
- Várices
- Fibromialgia
- Estreñimiento
- Acné
- Celulitis (piel de naranja)
- Piernas cansadas o hinchadas
- Elefantitis
- Migrañas, dolores de cabeza
- Vértigo
- Artrosis, artritis
- Hematomas
- Hipertensión
- Hipotiroidismo
- Ansiedad, estrés, relajante
- Mejora la luminosidad de la piel
- Mejora la circulación sanguínea
Contraindicaciones: Está
contraindicado en los siguientes casos:
- Infecciones
- Insuficiencia cardíaca
- Trombosis, flebitis
- Dismenorrea
- Hipertiroidismo
- Cáncer, especialmente si existe metástasis
- Asma